Debes comprender que los planes son sólo sueños cuando no hay acción.

Aquel cuya ambición se arrastra en lugar de elevarse, que está siempre indeciso, que retrasa las cosas en vez de actuar, lucha en vano contra el fracaso.

 ¿No es imprudente el que, viendo que la marea avanza hacia él, se queda dormido hasta que el mar le arrolla? ¿No es un tonto el que, dándose la oportunidad de mejorar, se queda deliberando hasta que, en vez de él, escogen a su vecino? Sólo la acción le da a la vida su fuerza, su alegría, su propósito.

El mundo siempre determinará tu vida por lo que realizas. ¿Quién puede medir tus talentos por los pensamientos que tengas o las emociones que experimentes? ¿Y cómo demostrarás tus habilidades si siempre eres espectador y nunca jugador?